25 de Noviembre del 2013

Soberanía y seguridad alimentaria

Donde: 
PerúNacional
Fuente: 
Diario 16

Sonaly Tuesta, comentarista en Diario16 comenta:

 

1.- Ellos son los poetas de la quinua y cada último miércoles del mes salen a la plaza de Ayaviri y ofrecen al público, a precios bastante cómodos, lo que producen con tanto esmero y responsabilidad: harina de quinua, cañihuaco, barras, quinuas de colores. Rosario, productora y dirigente, nos diría:

 

“Nosotros queremos desterrar la desnutrición infantil, ya que es un poco alta en nuestra zona, y teniendo los granos de oro, como son la quinua y la cañihua, no debería haber niños desnutridos. Estamos trabajando limpiamente.

 

Usamos los agentes biológicos naturales, y así hemos logrado que nuestra producción sea rica y más nutritiva”.

 

2. Todos los domingos en la ciudad de Ilave, en la feria que congrega a miles de personas, no solo se acopia la quinua para la exportación. Hay un grupo de campesinas que baja de sus comunidades sin dinero, pero sí harta quinua en la bolsa. Luego de ubicarse al lado de la comerciante, empieza el ritual de intercambio. Usando el trueque o chala, cambian esa quinua que han recogido de su chacra por las frutas que vienen de otro lado de Puno.

 

A través de minipuñados, la transacción va tomando forma, y aunque a veces esta depende de la temporada (si hay mayor o menor producción), por lo general el patrón se repite: 3 manzanas, o 3 melones, o 10 plátanos, o 4 peras, o 4 naranjas por 20 minipuñados de quinua, por ejemplo.

 

3. María, aymara de nacimiento, ha llegado al monte y ha mezclado sus saberes altiplánicos con los que ha ido recogiendo en San Juan del Oro, la hermosa selva de Puno. Dedicada a la agricultura desde siempre, ha encontrado en el café su ventana al mundo. La rentabilidad, sin embargo, le ha permitido decidir cómo maneja su alimentación y su trabajo en la chacra.

 

Así que, para el deleite, mezcla tomatitos silvestres con el hongo llamado ningle (crece en los árboles de pacay), huevos y la hoja de balusa, previamente picada, para ofrecernos al instante un revueltito, como lo llama. Somos un país de saberes, de campesinos y campesinas que tienen en sus cultivos una fuente de vida y de ritualidad.

 

De apego y respeto a la naturaleza, de manejos particulares que crean una propia dinámica en la chacra que haga, por ejemplo, que en Leymebamba (Amazonas) tengamos una planta llamada chanche, la cual crece en la altura, donde pastean las vacas, las que dan su leche fresca y la cuajada, para preparar una sopita de chanche.

 

Incluso estos pequeños productores, y sobre todo las mujeres, son quienes hacen llegar, al mercado y a la mesa, más del 60% de nuestros alimentos. Por eso estos pequeños agricultores y agricultoras piden con urgencia y con todo derecho que:

 

El Congreso de la República apruebe la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria Nutricional y el Poder Ejecutivo implemente la Estrategia de Seguridad Alimentaria y Nutricional (ENSAN 2013-2021) y asigne recursos del Presupuesto público para un Programa Presupuestal de Seguridad Alimentaria con un enfoque de apoyo a la agricultura familiar y a la mujer rural. Esperemos, pues, que el Legislativo se reivindique.

 

Que ambos poderes reafirmen qué es lo verdaderamente importante, INCLUSIVO, SOSTENIBLE, EXITOSO.

 

Componente: 
Institucionalidad