12 Jul 2015

Salud pública versus intereses privados

Artículo escrito por Fernando Eguren, para La Revista Agraria Nº 160
Autor: 
Fernando Eguren
Fuente: 
La Revista Agraria - Marzo 2014

En mayo de 2013 se promulgó, con el nombre de Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes, la Ley 30021. Su reglamento debía salir sesenta días después. Ya han pasado más de trescientos, y no hay reglamento.
¿Por qué se dio esta ley? Porque era impostergable dar una respuesta al peligroso incremento en el Perú de personas con sobrepeso y obesidad, dos importantes causas de las llamadas «enfermedades no transmisibles», entre las cuales están la diabetes y la hipertensión.
Contra lo que se pensaba antiguamente, una persona con kilos de más o sobrepeso no es necesariamente una persona saludable ni bien nutrida1. La desnutrición y el sobrepeso son el resultado de una mala nutrición; el sobrepeso resulta del exceso de consumo de grasas, sales y azúcar, que se encuentran básicamente en la denominada «comida chatarra» y en las bebidas azucaradas, sobre todo las gaseosas.
 
Los objetivos de la ley
 
La Ley 30021 pretende que los niños, niñas y adolescentes disminuyan el consumo de esos productos e incrementen el de alimentos sanos2, de tal forma que se reduzcan o eliminen dichas enfermedades. Es, como dice su primer artículo, un tema de «derecho a la salud pública [y]… al crecimiento y desarrollo adecuado de las personas».
 
Los instrumentos previstos por la ley para lograr la reducción del consumo de la comida chatarra y alentar la de alimentos sanos son varios: a) promoción de la alimentación saludable a través de la educación escolarizada y no escolarizada; b) creación de un Observatorio de Nutrición y de Estudio de Sobrepeso y Obesidad; c) obligación de los quioscos y comedores escolares de brindar exclusivamente alimentos y bebidas saludables; d) promoción del deporte; y d) regulación de la publicidad.
 
Acerca de este último punto —la regulación de la publicidad—, un reciente informe del Ministerio de Salud concluye que la publicidad influye en el mayor consumo, por parte de los niños, de los alimentos publicitados3. Y la publicidad que promueve el consumo de alimentos no saludables es abundante. Un estudio realizado por el Consejo Consultivo de Radio y Televisión del Perú4 mostró que en el primer trimestre de 2011 se propalaron por la televisión, en Lima, 30,168 spots de alimentos no saludables y 5,650 de alimentos poco saludables; que mensualmente se emitieron 68 horas de publicidad de alimentos no saludables y 15 horas de alimentos poco saludables; que se invirtieron US$22.7 millones mensuales en spots publicitarios de alimentos poco y no saludables, 4.4 millones de los cuales fueron a spots de alimentos no saludables en programas de niños.

 Salud pública versus intereses privados

La industria alimentaria y las empresas de publicidad criticaron duramente la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, con el argumento de que la inversión sería desincentivada y que se coactaba la libertad de opción de los consumidores. Algunos políticos secundaron este discurso: Pedro Pablo Kuczynski declaró que la «ley de comida chatarra» del gobierno fue una «decisión errada» y que «el consumo de gaseosas ha bajado 3% o 4% en los últimos meses por el temor de la gente y esto es muy preocupante». Por otra parte, Keiko Fujimori expresó sus temores sobre la iniciativa legal, pues, según ella, «la Ley de comida chatarra genera desconfianza en el empresariado». El propio Estado parece haber asumido con más preocupación los intereses de la industria alimentaria que los de la salud pública.

No deja de ser preocupante que la comisión encargada de la elaboración del reglamento de la ley se haya limitado a consultar a la propia industria alimentaria sobre las características de su contenido. Es decir, el Estado ha optado por acercarse al sector donde se origina buena parte de la producción de la «comida chatarra», pero no a otras organizaciones de la sociedad civil.

La propia ministra de Salud, Midori de Habich, declaró, cándidamente: «Tengo entendido que en las reuniones [de la comisión de reglamento] están participando corporaciones, empresas, y se observa que hay apertura» [sic]. Mientras tanto, no han sido consultados Aspec, ni ForoSalud, ni el congresista Jaime Delgado, principal gestor de la Ley 30021, ni las asociaciones de padres de familia, ni ninguna de las organizaciones de la sociedad civil directamente vinculadas a la temática alimentaria, ni las organizaciones agrarias.

¿Por qué tanto secretismo?

LRA trató de entrevistar al presidente de la comisión que elabora el reglamento de la ley, Luis León García, funcionario del Minsa, para indagar sobre los grados de avance de esa norma. Pero, luego de varios intentos, fuimos informados de que aceptaría hacerlo sólo después de que el reglamento esté listo y que ningún otro miembro de la comisión estaba autorizado a dar declaraciones. Llama la atención tanto secretismo. Por su parte, Aspec, Foro Salud y el congresista Delgado sostienen la hipótesis, compartida por LRA, de que la comisión está siendo presionada por la industria alimentaria. Lo más probable es que, cuando se apruebe y publique, el reglamento esté suficiente acomodado a los intereses de la industria alimentaria, que los parámetros que definen lo que es la «comida chatarra» serán mucho más permisivos5 y que los plazos para que la industria se adecue serán absurdamente largos.

Esperamos que el reglamento sea puesto al debate público antes de que sea aprobado, para así darle a la ciudadanía la oportunidad de que exprese su opinión acerca de una materia de interés público y que esta opinión sea tomada en cuenta.

Notas
1 Presidente del Cepes.
2 «Paradójicamente, [el sobrepeso y la obesidad]…coexiste[n] con altas tasas de anemia nutricional, de manera especial en menores de cinco años y mujeres en edad fértil. En uno de cada cinco hogares peruanos hoy conviven un niño anémico y una mujer con sobrepeso…».
En Un gordo problema: sobrepeso y obesidad en el Perú. Ministerio de Salud. Lima, 2012.
2 Sobre los alimentos sanos, ver las recomendaciones del Minsa en <http://bit.ly/1eC8gOS>.
3 Minsa. Eficacia de la regulación de la publicidad de comida rápida, kioskos escolares y etiquetado de alimentos en promover la alimentación saludable en escolares. Lima: Ministerio de
Salud. Instituto Nacional de Salud, 2013.
4 ConcorTV. Análisis de la publicidad de alimentos no saludables en la televisión peruana.
2011. <http://bit.ly/1nRgPeS>. En este informe se consideran alimentos no saludables:
fast food, galletas bañadas o rellenas, helados, gelatina, golosinas, snacks, gaseosas, refrescos líquidos, refrescos en sobre. Son alimentos poco saludables: galletas, biscochos y jugos azucarados. Fuente: ConcorTV.
5 Por lo menos, el reglamento debería adoptar los valores límite de grasas saturadas, sodio y azúcar establecidos por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, de las que el Perú es miembro. Ver <http://bit.ly/OOEVqK>.

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