12 Jul 2015

Críticas desnutridas y sin fundamentos

Voceros de la industria alimentaria, desesperados ante la Ley de Alimentación Saludable. Artículo escrito por Paola Arica, para La Revista Agraria Nº 152
Autor: 
Paola Arica
Fuente: 
La Revista Agraria - Junio 2013

La reciente promulgación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes originó un gran debate entre la industria de alimentos procesados y los promotores de una buena alimentación para el Perú. Los primeros iniciaron una andanada de críticas hacia la nueva ley, de la mano de los medios de comunicación, que ven amenazados sus millonarios ingresos por publicidad.

Importantes conductores de programas periodísticos televisivos hicieron de lado los ideales de imparcialidad, para criticar ardorosamente, y con argumentos osados, la regulación en los contenidos de publicidad, que ellos consideran como una amenaza.

Llama la atención la falta de cuidado en la elección de los argumentos de los representantes de la industria de alimentos, porque son fácilmente cuestionables. Han servido para desinformar, para figurar en titulares sensacionalistas de medios masivos, pero no para adherir a la opinión pública a sus demandas.

Una encuesta, realizada por Ipsos Apoyo, señala que el 84% de las personas que conocen la ley la consideran buena: el 43% cree que ayudará a proteger la salud, mientras que el 41% afirma que es una buena idea que necesita ser mejorada(1).

Negando el problema

«Si queremos realmente ocuparnos de la salud de nuestros niños, ¿qué hacemos sacando una ley contra la obesidad, cuando este problema está en los mayores? ¿Por qué no estamos sacando una legislación para atacar los verdaderos problemas, que son la anemia y la desnutrición crónica?» (Luis Salazar, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, en conferencia de prensa).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer, a edades más tempranas, enfermedades no transmisibles, como la diabetes y enfermedades cardiovasculares. Por este motivo, recomienda priorizar la prevención de la obesidad en edades tempranas (2).

Asimismo, tanto la desnutrición crónica, como la anemia, la obesidad y el sobrepeso son resultado de la malnutrición, que es consecuencia de un consumo deficiente o excesivo de macro o micronutrientes. La anemia (hemoglobina por debajo del límite establecido, en muchos casos debido a la falta de hierro) no es un problema exclusivo de los desnutridos: el sobrepeso y la anemia coexisten en los hogares peruanos (3).

«Sin publicidad, no hay información»

«Llama la atención el que, a pesar de todas las críticas, la ley se haya promulgado. La norma afecta el derecho a la información del consumidor. En principio, somos defensores de la autorregulación, tanto del consumidor como de los contenidos de la publicidad. Es restrictiva» (Alfredo Ferrero, secretario general de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión) (4). 

La publicidad resalta solo «las bondades de los productos», para incentivar su consumo; no provee información neutral para que el consumidor decida. Además, la norma no prohíbe la publicidad; solo la regula, para evitar la manipulación de un grupo vulnerable.

Sobre la autorregulación, Crisólogo Cáceres, representante de Aspec —institución defensora del derecho de consumidores y usuarios—, explica que es un mecanismo complementario y que el Estado no podía abdicar de su función de tutelar los intereses de los consumidores y trasladarla a las personas.

«Los niños no son manipulables»

«Los niños no son tontos; sí entienden. No son monigotes. Tienen la capacidad de elegir y discernir» (Luis Salazar, en el programa Agenda política) (5).

Es evidente que en la actualidad los niños están expuestos a una publicidad generalizada e implacable de alimentos que tienen poco o ningún valor nutricional y alto contenido de grasas, azúcares o sal. Los constantes anuncios publicitarios de «comida chatarra», que se emiten en los diversos medios de comunicación, influyen en las preferencias alimentarias y en las pautas de consumo de los niños, lo que socava los consejos de los padres y profesores sobre los buenos hábitos alimentarios.

Un informe de Concortv (6) señala que, en el horario infantil, el 66% de la publicidad es de comida chatarra (seis minutos por hora). Eso significa que un niño estaría expuesto a estos avisos hasta 22 minutos diarios (7). 

«¿Hasta los menores de 16 años?»

En un documento de la Sociedad Nacional de Industrias (SIN) y de la Asociación de la Industria de Bebidas Gaseosas del Perú (Asbega), dirigido al presidente del Consejo de Ministros, Juan Jiménez, el sector industrial se mostró en contra de incluir en la ley a los adolescentes hasta los 16 años de edad, porque —según señalaron— esto no tiene precedente ni sustento técnico. 

La Organización Panamericana de la Salud publicó un documento de recomendaciones sobre la promoción y la publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a los niños. La definición de niños que hacen los expertos consultados abarca también a menores de 16 años de edad, por varias razones: a) es la edad límite para la educación básica en gran parte de América Latina; b) los adolescentes son muy susceptibles a las opiniones de los demás; y c) los niños más pequeños también están expuestos a la promoción dirigida a niños mayores.

«La mala alimentación no es culpable de la obesidad»

«Lo que determina el aumento de peso no es la ingesta sino la ingesta-quema de alimentos (...) el sedentarismo es la principal causa de exceso de peso en los menores de edad» (Fernando Cáceres, de Contribuyentes por Respeto).

Efectivamente, la OMS indica que la causa fundamental del sobrepeso y la obesidad infantiles es el desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto calórico; sin embargo, tener una dieta de mala calidad nutritiva influye en esta enfermedad, tanto como el sedentarismo. Se debe, además, a un problema social donde interviene una serie de factores, como el económico y las políticas en materia de agricultura, transportes, planificación urbana, medio ambiente, educación y procesamiento, distribución y comercialización de los alimentos (8).

La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable afecta claramente los intereses económicos de la industria de alimentos procesados. Sin embargo, los empresarios industriales deben entender que la salud pública está por encima de sus negocios y que el rol del Estado es defender los intereses de los ciudadanos, especialmente de los niños y adolescentes, uno de los sectores más influenciables a los anuncios publicitarios de la comida chatarra.

Frases histéricas

«El Mundial de Fútbol de Brasil 2014 no podría ser visto por los peruanos debido a la Ley de Alimentación Saludable. Podría afectar la transmisión de los partidos del mundial. Si hay problemas de colocación de publicidad en los medios, eso podría suceder» (Alfredo Ferrero, exministro de Comercio Exterior y Turismo, en diario Gestión el 17 de mayo).

«Dígame usted si no es perder el tiempo, con tanto que hay que hacer por el país: carreteras, escuelas, postas médicas. Vaya usted a ver si se come la hamburguesa o no. ¿Qué les interesa? Cada uno come lo que le da la gana, y lo que puede. Yo me imagino que si los niños de los pueblos jóvenes tuvieran plata, se lo comerían todito» (Luisa María Cuculiza en Abre los ojos). 

«Chocar con la publicidad es bajarles la llanta a los medios. Al haber menos publicidad de gaseosas y golosinas, tiene que haber más publicidad estatal» (Beto Ortiz en Abre los ojos).

«Todo lo que está allí, suena muy positivo. ¡Qué saludable! Pero no, es muy peligroso» (Cecilia Valenzuela en Mira quién habla, 22 de mayo).

«Lo que están diciendo es que nosotros, los padres, no estamos en la capacidad de velar por nuestros hijos (...) cada vez nos van poniendo más de estas regulaciones. La economía del país y los principios de libertad sobre los cuales tiene que moverse no van a resistir» (Alfredo Bullard en entrevista con Cecilia Valenzuela en Mira quién habla, 22 de mayo).

«El Estado no debe imponer qué alimentos consumir, pues esa es una labor de tipo educativo que corresponde íntegramente a los padres. No estemos tan preocupados de la salud, del bienestar material. Preocúpate un poco más de la salud espiritual» (Juan Luis Cipriani en Diálogos de fe).

 Notas

1«Ley de comida chatarra: personas informadas sobre norma dicen que esta es buena». El Comercio, 21 de julio de 2013.

2OMS. Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. Sobrepeso y obesidad infantiles. <http://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood_what/es/index.html>. 

3Según la IV Encuesta Nacional de Hogares, ENAHO 2007, en el Perú coexisten sobrepeso y anemia en hogares, especialmente en hogares con mujeres con sobrepeso y con uno o más niños menores de 5 años con anemia. Dato extraído de la publicación Un gordo problema: sobrepeso y obesidad en el Perú, p. 8.

4Nores, Johanna. «Lupa a la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable». Revista de la Sociedad Nacional de Industrias, pp. 23-28.

5Ídem.

6Consejo Consultivo de Radio y Televisión, órgano autónomo, plural y consultivo cuya finalidad es mejorar la calidad y ética de la radio y televisión en el Perú.

7Ministerio de Salud. Un gordo problema: sobrepeso y obesidad en el Perú. 

8OMS. Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. Sobrepeso y obesidad infantiles, op. cit.

Componente: 
Institucionalidad